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Rehabilitación de fachadas

Con el paso de los años, la continua exposición a las inclemencias meteorológicas produce el envejecimiento natural de las fachadas. Para ello es preciso conocer las características y comportamiento de los materiales que las forman (ladrillo, piedra natural, morteros monocapa, morteros de cemento, etc.) para realizar una elección adecuada del nuevo revestimiento.

 

Uno de los revestimientos más comunes en las fachadas de las ciudades es el mortero de cemento, formado por arena, cal, agua y cemento. Los materiales que producen la unión del conglomerado son la cal y el cemento, que con el paso de los años se degradan hasta el punto en que los morteros empiezan a desprenderse y a facilitar entradas de agua a través de las fachadas.

 

Éste es el revestimiento tradicional más común, aunque en los últimos años se vienen a emplear productos y sistemas constructivos más específicos, según el caso o la problemática a la que nos enfrentemos. Tenemos, por un lado, morteros hidrófugos (con mayor resistencia al paso del agua) y fachadas SATE, que son una unión de una plancha de aislante térmico y un mortero acrílico exterior, consiguiendo así un aislamiento térmico (mejora energética) y una buena impermeabilización. Y por último, siendo uno de los mejores acabados que existen en la actualidad, estarían las fachadas ventiladas, que se trata de un sistema constructivo de cerramiento exterior independiente al cerramiento de fachada, constituido por una capa aislante y una hoja exterior no estanca. Este tipo de fachada por lo general permite acabados duraderos y de gran calidad, y ofrece buenas prestaciones térmicas, aunque tiene un precio elevado.